Fraudes financieros más comunes en España

Los fraudes financieros han aumentado mucho en España en los últimos años, afectando a personas de todos los perfiles y situaciones económicas.

Así, conviene tener claro que los delincuentes no apuntan solo a quienes les presuponen unas finanzas boyantes, sino que también tienen en el punto de mira a la gente de a pie, y todavía se encuentran más en la diana las personas que atraviesan dificultades financieras, al interpretar que esa vulnerabilidad les hace más proclives a caer en engaños sobre soluciones rápidas y milagrosas.

Ante la importancia del problema, hemos querido reunir los fraudes financieros más comunes en España, un contenido que se complementa con el post que dedicamos a los que están experimentando un gran auge de fraude en los últimos tiempos, y cuya lectura te recomendamos para que tengas una perspectiva más completa de todas las amenazas que apuntan a tu bolsillo, tanto las más habituales y convencionales como las más recientes y sofisticadas.

¿Qué se considera un fraude financiero?

Podemos considerar fraude financiero cualquier acción encaminada a obtener un beneficio económico ilícito mediante el engaño deliberado, la ocultación de información o la suplantación de la identidad de la víctima.

En el Código Penal español el fraude está tipificado dentro de los delitos de estafa, penados de distinta forma según su gravedad.

Los principales rasgos distintivos del fraude financiero son el perjuicio ocasionado a la víctima y el engaño al que se le induce para que actúe en contra de sus intereses. Si bien, aquí habría también un territorio fronterizo de ‘zona gris’, cuando hablamos de jugar con expectativas irreales, obviándose u ocultándose todo lo posible información clave que echaría para atrás a la persona. El mejor ejemplo de esto serían los cursos milagro de ‘vende-humos’ que prometen pingües beneficios invirtiendo en bolsa o criptomonedas.

En este contenido vamos a ver las distintas modalidades de estafas financieras que te puedes encontrar, desde las más claras y flagrantes hasta las más fronterizas, pero que igualmente suponen una amenaza para tu bolsillo.

Fraudes financieros más comunes en España

¡Toma nota de cuáles son los fraudes financieros más habituales en España para poder detectarlos a tiempo y no caer!

Phishing de datos bancarios

El phishing bancario tiene como objetivo el robo de los datos de autenticación más críticos que dan acceso a tus cuentas o tarjetas.

Los canales de contacto más usuales suelen ser correos electrónicos o SMS (smishing), con mensajes en los que suplantan a entidades bancarias, apelando a una supuesta amenaza, urgencia o cualquier otra excusa ficticia que reclama una acción inmediata por tu parte.

Bajo este marco de necesidad de actuación urgente, para solucionar el falso problema te invitan a pinchar en un enlace que te conduce a un sitio web que imita el legítimo de la entidad suplantada, donde te solicitan los datos clave: el usuario y la contraseña de la banca online en un primer momento y, posteriormente, los códigos de verificación que emplean los bancos para validar accesos y operaciones.

Cabe destacar que el phishing se ha convertido en una de las estafas financieras más habituales, tanto a nivel global como nacional, con estadísticas que reflejan hasta un 45% de aumento el año pasado en España.

Otra variedad de phishing sería la que instala en tus dispositivos malware para robar credenciales de seguridad, haciéndolo sin que te des cuenta,al descargar un archivo infectado: una película, una serie, música, etc.

Robo de datos bancarios

Además, también puede darse un robo de datos bancarios sin phishing, cuando se producen brechas de seguridad en compañías, plataformas o servicios que almacenan información sensible, ya sea por fallos técnicos, ciberataques o malas prácticas en la protección de datos.

En estos casos, la víctima no interactúa con ningún mensaje fraudulento ni realiza ninguna acción, pero sus datos pueden acabar expuestos, vendidos o reutilizados posteriormente para cometer fraudes. De nuevo, aquí hablamos de un fenómeno al alza de repercusiones muy alarmantes. Así, te puedes encontrar desde que te han cobrado algo que no has comprado hasta casos muchos más graves como la suplantación para pedir préstamos a tu nombre.

Al igual, que cada vez se detectan más casos de SIM swapping, esto es el duplicado de la la tarjeta SIM del usuario para tomar el control de su línea telefónica móvil para acceder después a sus cuentas, aprovechando la política de algunas entidades bancarias de enviar códigos de seguridad por SMS cuando se realizan cambios de contraseña en las aplicaciones de banca online.

Llamadas fraudulentas

Como sabes, es habitual que nos bombardeen a llamadas de números desconocidos, y probablemente sospecharás que bastantes de ellas además de ser intrusivas y molestas tienen intenciones fraudulentas.

Si desconfías, tu intuición es bastante acertada, dado que tras esas llamadas persistentes como las robocalls automáticas al margen de mucha publicidad spam hay bastantes intentos de estafa, también en las que cuelgan al contestar puesto que estarían comprobando si atiendes el teléfono o la edad que puedes tener por tu voz, con la vista puesta en el despliegue de fraudes telefónicos posteriores. Incluso, pueden esperar que contestes ‘sí’ con la finalidad de grabar tu voz para autorizar transacciones financieras o contratos a tu nombre.

Las más peligrosas serían las llamadas que hacen interlocutores que suplantan la identidad de tu banco o de compañías que te proporcionan servicios (telefonía, luz, agua, etc.), poniéndote la mejor de las excusas para que les proporciones tus datos financieros más sensibles. Es lo que se conoce como Vishing, tal y como lo identificamos en el post que dedicamos a la denuncia de números telefónicos, donde también nos hicimos eco de una estafa particularmente espeluznante: la del Spoofing, consistente en suplantar el propio número de tu oficina bancaria, alertando de un supuesto ciberataque para que transfieras tu dinero a una nueva cuenta supuestamente segura, pero que en realidad está bajo control de los delincuentes.

En aras de estar en guardia ante este tipo de estafas, ten en cuenta que existen aplicaciones capaces de falsear el identificador de la llamada, para que en la pantalla de tu móvil aparezca el nombre de tu entidad bancaria.

Estafas en redes sociales

Los intentos de estafa más comunes en las redes sociales serían:

  • Anuncios falsos de empleo que buscan recabar datos de la víctima o hacerle pagar una presunta formación ‘imprescindible’ para el puesto. El rasgo distintivo de estas ofertas fraudulentas es el ofrecimiento de remuneraciones fuera de mercado y la no solicitud de requisitos de acceso.
  • Falsas ofertas de productos o artículos muy cotizados a precios de ganga, unos reclamos que se utilizan, por lo general, para captar datos sobre los medios de pago.
  • Promesas de suculentos ingresos rápidos mediante inversiones en trading, criptomonedas, etc. Aquí si no se trata de estafas directas al bolsillo supondrían auténticas vendidas de humo, con supuestos métodos secretos e infalibles, ofrecidos como cursos carísimos que nunca arrojan los resultados prometidos.

Al margen de las amenazas en las redes sociales descritas, también habría otros peligros como la suplantación de cuentas, que puede dar pie a múltiples actividades maliciosas, desde el propio robo de información sensible de la cuenta vulnerada hasta la solicitud fraudulenta de dinero a contactos cercanos.

Estafas relacionadas con ayudas y subvenciones

Estas utilizan como gancho supuestas ayudas de expiración inmediata, para urgir a solicitarlas a las víctimas con las que contactan o captan a través de cebos publicitarios.

Además, suelen aprovechar aprobaciones o cambios en ayudas reales para lanzar campañas con perspectivas de que a las víctimas les resuene. De ellas, pueden buscar obtener sus datos financieros sensibles con la excusa de la tramitación, o intentar sacarles comisiones fraudulentas por gestiones ficticias.

Fraudes relacionados con el crédito rápido

En los casos más comunes se trata de ofrecimientos falsos de préstamos con ánimo de cobrar una comisión previa por adelantado que, por descontado, nunca da acceso al dinero prometido.

Aunque hay otra estafa más peligrosa relacionada con créditos como es la de la suplantación de identidad a la hora de solicitarlos. Con este propósito, los delincuentes utilizan datos identificativos y bancarios sustraídos por medios como los que hemos ido viendo, para de este modo solicitar un préstamo a nombre de otra persona, recibiendo ellos el dinero y derivando el pago a la víctima.

Estas modalidades de estafas se pueden dar en el ámbito online, con entidades o financieras que no aplican las medidas de seguridad de AvaFin, donde disponemos de recursos totalmente efectivos que impiden la suplantación.

¿Por qué los fraudes financieros son cada vez más frecuentes en España?

Si bien hay varios factores que confluyen para que los fraudes financieros sean cada vez más habituales, lo cierto es que bastantes de ellos se derivan del avance de la digitalización, que facilita las estafas.

De hecho, con la propia popularización de internet los estafadores encontraron una mina, algo que provocó que pronto se introdujese en el Código Penal español el artículo 249 para contemplar la estafa informática, cibernética y con tarjetas de crédito.

Esa digitalización no ha dejado de avanzar, suponiendo un nicho de oportunidades para los estafadores por los siguientes motivos:

  • Expansión de la operativa financiera digital y los pagos online: las aplicaciones de los bancos, servicios como Bizum y plataformas como PayPal permiten hacer transferencias y pagos al momento. Esto tiene evidentes ventajas prácticas, pero también reduce los márgenes de reacción ante un engaño, facilitando el éxito de fraudes y estafas cuando se induce a la víctima a actuar con rapidez.
  • Uso del móvil como canal de operativa financiera: utilizar el smartphone en operaciones de pago también conlleva riesgos, dado que es un dispositivo que dificulta las comprobaciones, favoreciendo además las decisiones rápidas y por tanto la precipitación. A ello se suma la vulnerabilidad ante llamadas telefónicas maliciosas, lo que convierte al móvil en uno de los principales vectores de riesgo como lo acredita el inmenso porcentaje de fraudes financieros que se hacen por esta vía.
  • Uso masivo de internet y redes sociales: hay una mayor exposición general a las estafas derivada de que gran parte de la población hace búsquedas en Google, tiene cuenta de correo, utiliza aplicaciones de mensajería como WhatsApp, se conecta a Instagram, Facebook… Todos ellos emergen como canales de contacto susceptibles de explotarse para fraudes y estafas, que siempre pondrán en el punto de mira a aquellos usuarios con menores destrezas digitales o más vulnerables por cualquier motivo. No obstante, conviene tener claro que nadie está a salvo de caer en el engaño.
  • Proliferación de ciberataques que acceden a datos personales: los ciberdelincuentes tienen en el punto de mira a organismos públicos y a grandes compañías que manejan información sensible de millones de personas. De hecho, este tipo de incidentes se ha multiplicado en la actualidad, con vulneraciones masivas que nos ponen en riesgo al abrir la puerta a suplantaciones de identidad o campañas personalizadas de estafa en las que resulta más fácil caer.

A todo lo visto se añade la amenaza que entraña la IA a la hora de automatizar ataques e intentos de estafa a gran escala, emplear bots inteligentes con fines persuasivos o realizar deepfakes, consistentes en la suplantación por video o audio de una persona, con el objetivo de que la víctima realice pagos o facilite información sensible. Por eso, los expertos ya están recomendando el uso de palabras de seguridad en el propio contexto familiar o laboral para evitar caer en este tipo de estafas y extorsiones.

Cómo actúan los estafadores: patrones comunes

Los estafadores utilizan lo que se denomina como ‘técnicas de ingeniería social‘, que apuntan a explotar nuestros comportamientos más instintivos.

Parten de la base de que los seres humanos actuamos de manera predecible, siguiendo unos patrones predeterminados ante la expectativa de un beneficio o el miedo a un perjuicio. Esto en realidad ha sido aprovechado desde siempre por la publicidad, suponiendo también el sustrato psicológico que se intenta aprovechar para cometer los fraudes y estafas financieras.

Bajo este enfoque, juegan con:

  • Sensación de urgencia, sin dar un tiempo a la reflexión que pueda provocar la duda o la precaución.
  • Uso del miedo o la oportunidad: de manera que haya que actuar de inmediato, ya sea para poder beneficiarse de una increíble oferta que caduca, para evitar una penalización de Hacienda o la DGT o incluso para poner a salvo el dinero de un ciberataque ficticio.

Cómo prevenir los fraudes financieros más comunes

Las medidas básicas de prevención serían:

  • Verificación de autenticidad por otros cauces: ante cualquier notificación que te induzca a realizar una acción comprueba por otros medios que se trata de un mensaje real. Es decir, si recibes el aviso de un cargo raro en tu cuenta, una comunicación de tu banco u otro mensaje de cualquier tipo que te mueva a actuar; antes de hacer nada contacta directamente con la entidad a través de canales oficiales como el teléfono de la oficina o la app bancaria que tienes instalada, nunca pinchando en enlaces o llamando a teléfonos que te hayan llegado a través de un correo o SMS.
  • Blinda tus contraseñas y datos sensibles: no compartas bajo ningún concepto credenciales de acceso ni códigos de verificación que puedas recibir en tu móvil, enviados por tu banco u organismos públicos. Además, utiliza siempre passwords robustas que combinen letras, números y caracteres. Evita repetir contraseñas, valorando que tienes a tu disposición soluciones prácticas y seguras para gestionarlas como Passkeys.
  • Desconfía siempre de correos, mensajes o llamadas no solicitadas, particularmente si te piden realizar una acción inmediata. Los delincuentes buscan que actúes en caliente, pues saben que si te paras a pensar y, sobre todo, a comprobar las probabilidades de éxito de su engaño bajan bastante.

Para proteger a la gente mayor, habitualmente en la diana de los estafadores, cabe plantearse opciones de limitar la operativa online de cuentas y restringir la de tarjetas si no compran nunca por internet. Y también, se pueden aplicar medidas que vimos en un post anterior para filtrar contactos telefónicos no deseados.

Qué hacer si crees que has sido víctima de un fraude financiero

  1. Actúa de inmediato, sin posponer la reacción ante cualquier indicio de fraude, ya que el tiempo juega en tu contra.
  2. Contacta cuanto antes con tu banco a través de sus canales oficiales para informar de lo ocurrido y activar los protocolos de seguridad.
  3. Protege tus cuentas y medios de pago, cambiando contraseñas y solicitando el bloqueo preventivo de las tarjetas o los accesos digitales si es necesario.
  4. Denuncia los hechos ante la Policía, algo que evitan muchas personas por sentimientos de vergüenza o para que no se enteren sus allegados, pero es un paso imprescindible para dejar constancia del fraude, poder acreditar la situación ante la entidad bancaria y posibilitar cualquier reclamación legal posterior.
  5. Recopila y conserva todas las pruebas disponibles, como movimientos bancarios, mensajes, correos electrónicos o capturas de pantalla, debido a que facilitarán tanto la investigación como una eventual reclamación de los importes sustraídos.

Cuando los fraudes tienen éxito, las entidades bancarias suelen ser bastante reticentes a reintegrar las cantidades estafadas, aduciendo la inexistencia de fallos en sus sistemas de seguridad. Sin embargo, este argumento no valdría para evitar que tengan que responsabilizarse de las indemnizaciones según las sentencias judiciales más recientes, que ponen la actuación negligente de la víctima como única excepción, entendiéndose dentro de esta la ausencia de denuncia inmediata.

¿Por qué las dificultades económicas aumentan el riesgo de fraude?

Atravesar una mala situación económica aumenta la vulnerabilidad frente a los intentos de fraude, porque propicia tanto la credulidad a soluciones mágicas que puedan resolver el problema como la receptividad a mensajes de alerta falsos sobre cualquier cosa que pueda empeorar todavía más unas finanzas maltrechas.

Además, cuando se atraviesan dificultades económicas y surgen emergencias que conllevan gastos imprevistos, la precipitación puede llevar a caer en préstamos fraudulentos o en la peligrosa vía del crédito informal.

Por eso, conviene estar especialmente alerta, y optar por soluciones financieras reales, seguras y transparentes como las que ofrece AvaFin.

Somos una fintech avalada por la confianza de multitud de clientes en España, Europa y Latinoamérica, que pone a tu disposición minicréditos responsables para solucionar cualquier urgencia que te pueda surgir.

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