Cómo proteger tu cuenta bancaria frente a fraudes
febrero 20, 2026
Los fraudes bancarios están aumentando a niveles alarmantes, en gran medida por las oportunidades que ofrece la digitalización a los delincuentes.
Así, si bien nos beneficiamos de la comodidad y rapidez de hacer transferencias y pagos online al momento desde las apps bancarias, esa misma operativa digital abre la puerta a actividades maliciosas que apunten a nuestras cuentas o tarjetas.
En esta publicación vamos a abordar medidas prácticas para protegerse de los fraudes bancarios, pero antes identificaremos en detalle todo el espectro de los mismos para que puedas estar sobre aviso.
Con todo, para que tengas la información más completa sobre un problema tan amenazante como este, también te invitamos a echar un vistazo al post que hemos publicado sobre los últimos fraudes financieros en auge.
A continuación, te explicamos los motivos de que ahora mismo sea más importante que nunca proteger tus cuentas y tarjetas, sin querer alarmarte, pero sí concienciarte ante la escalada de fraudes bancarios.
Por qué proteger tus cuentas bancarias es más importante que nunca
Los fraudes bancarios suponen ya una auténtica epidemia mundial, habiendo aumentado tan solo en el último año un 65% a escala global, y un 26% en España, con la banca en el punto de mira.
Los delincuentes apuntan especialmente a la operativa digital, dadas las oportunidades que les ofrece el uso masivo de apps de banca y sistemas de pago online, susceptibles de vulnerarse por múltiples vías que veremos para tener acceso a las cuentas.
A este respecto resultan bastante reveladoras estadísticas como las que reflejan que el 80% de los fraudes bancarios en España se producen a través de los dispositivos móviles, habiéndose convertido por tanto el smartphone en el principal vector de ataque ante su protagonismo en nuestro día a día.
Además, conviene tener claro que cualquiera puede ser una víctima, ya que ni se tienen por qué buscar las cuentas más jugosas, ni hacen falta tampoco grandes descuidos o torpezas para padecer un fraude bancario de este tipo.
La negligencia por nuestra parte obviamente pondrá las cosas fáciles, pero los delincuentes utilizan técnicas y engaños cada vez sofisticados, ante los que conviene estar en guardia, lo que implica conocer todo el espectro de amenazas que te vamos a explicar, tras definir exactamente qué se considera fraude bancario, en aras de clarificar con precisión de qué estamos hablando.
¿Qué se considera fraude bancario?
Podemos definir fraude bancario como cualquier actuación ilícita que tenga como objetivo obtener un beneficio económico mediante la vulneración de una cuenta bancaria, una tarjeta o un medio de pago digital.
En la definición de fraude bancario entraría tanto el acceso indebido a las cuentas sin el consentimiento del titular (por ejemplo, usando sus contraseñas), como el inducirle mediante engaños a realizar una operación, pongamos por caso, un ingreso o una transferencia a una cuenta controlada por los propios estafadores.
Igualmente variadas resultarían las operaciones abarcables en este tipo de fraudes, pudiendo apuntar a:
- Transferencias bancarias
- Pagos con tarjeta
- Cargos online
- Retirada de fondos
- Cambios de contraseñas de seguridad
Incluso, puede darse la contratación de productos financieros sin conocimiento de la víctima, sin ir más lejos, préstamos que cargan a su nombre. Algo que en el ámbito online se produce sobre todo cuando no hay medidas de seguridad robustas como las que aplicamos en AvaFin, mediante un sistema de acreditación de identidad por imagen que permite una verificación rápida y cómoda, haciendo inviable cualquier intento de suplantación.
Principales amenazas para tu cuenta bancaria hoy
El catálogo de amenazas a tus cuentas bancarias es bastante amplio.
Suplantación del banco
Este tipo de fraudes simulan comunicaciones oficiales de las entidades financieras para provocar una acción inmediata por parte del usuario.
- El canal que pueden utilizar son SMS (smishing), correos electrónicos o llamadas telefónicas (vishing).
- Los mensajes de texto y correos incitan a pinchar en webs falsas que imitan a las de la entidad, donde a través de formularios falsos se trata de extraer la información sensible del usuario (phishing), sin ir más lejos las contraseñas que dan acceso a sus cuentas.
- Para conseguir que las víctimas actúen en la dirección deseada de manera precipitada se les envían mensajes preocupantes como un supuesto bloqueo de cuentas, la recepción de un cargo importante e incluso un presunto problema de ciberseguridad.
Vulneración directa de datos bancarios
En este caso directamente se vulnera la información crítica, que eventualmente puede tratarse hasta de las propias claves bancarias.
Aquí el fraude puede desarrollarse en compras online en comercios fraudulentos que recopilan datos de tarjeta, poniendo como cebo artículos muy atractivos a precios irrisorios.
O bien, se aprovechan filtraciones masivas de datos sensibles, en lo que supone una auténtica epidemia, con importantes organismos públicos y grandes compañías afectadas, traduciéndose en la exposición de información tan delicada como DNIs y números de cuenta de millones de personas en el mercado negro de la dark web, donde estos listados se ponen a la venta.
Entornos de conexión inseguros y riesgos en la navegación por internet
Habitualmente, lo primero que se hace al llegar a una cafetería es buscar si tiene una red wifi para poder conectarse y dejar de consumir datos del móvil. Sin embargo, esto puede suponer una práctica de mucho riesgo cuando esa red no tiene contraseña, e incluso si la hay, en caso de que no resulte lo suficientemente robusta o el acceso a la misma sea muy asequible.
El motivo del riesgo es que otros conectados a la misma red pueden interceptar el tráfico de datos, lo que desaconseja bajo cualquier circunstancia conectarse a apps de banca online en wifis públicas, también si aparentan tener barreras de acceso robustas, dado que se podrían ver expuestos datos tan críticos como las contraseñas bancarias.
Tampoco la propia navegación por internet está exenta de peligros aunque la red sea segura, debido a que nos podemos encontrar con múltiples trampas puestas para cazar datos, desde aplicaciones falsas hasta supuestos enlaces a estrenos de películas o eventos deportivos que se tratan de cebos que encubren descargas de software malicioso.
Así, la descarga de archivos o programas infectados puede permitir la instalación de malware en el dispositivo, lo que a su vez facilita la captura de credenciales bancarias, el acceso no autorizado a la banca online y, finalmente, la ejecución de operaciones fraudulentas sin conocimiento del usuario.
Engaños que incitan a la realización de pagos o transferencias
El fraude bancario está evolucionando, de manera que ya no se orienta tanto a conseguir las contraseñas del usuario por cualquiera de las vías que hemos visto, sino a que sea la propia víctima la que autorice el pago o la transferencia a una cuenta controlada por los delincuentes.
De hecho, esta modalidad de amenaza supondría ahora mismo el 60% del fraude bancario, pudiéndose utilizar muchos tipos de engaños, que los expertos en ciberseguridad denominan ‘técnicas de ingeniería social’, y que consisten, básicamente, en apelar a determinados instintos humanos que producen patrones de respuesta predecibles.
De este modo, la expectativa de premio o el miedo a un peligro, combinados con la percepción inducida de la necesidad de actuar de manera urgente pueden llevar a:
- Falsas inversiones con la perspectiva de rendimientos impresionantes.
- Ingresar ya supuestas comisiones para obtener préstamos inmediatos con condiciones irreales.
- En sentido contrario, el temor ante estar sufriendo un ciberataque, puede conducir a realizar transferencias a cuentas supuestamente seguras que en realidad están controladas por los delincuentes.
Errores comunes que facilitan el fraude bancario
Para proteger tus cuentas debes evitar caer en errores frecuentes como los siguientes:
- Compartir tus datos a las primeras de cambio por teléfono o redes: ya se trate de ofertas de empleo, supuestos chollos o cualquier otra ‘golosina’ que te pongan para ganarse tu confianza, debes evitar compartir información sensible como puede ser, sin ir más lejos, un número de cuenta, pues aunque no vayan a poder operar con ella directamente, sí podrán cargar pagos, e incluso las cuotas de un préstamo solicitado a tu nombre.
- Pinchar en enlaces sin tomar precauciones: como regla básica no debes clicar en ningún link que te llegue por mensaje o correo, por más que la fuente parezca confiable. Si la notificación es de una administración o un organismo público conéctate a través de su web oficial para comprobar si el aviso existe. Mientras que si se trata de una notificación bancaria estará disponible en la app de banca online de la entidad.
- Usar la misma contraseña para todo: es un error que puede tener consecuencias catastróficas, sin que haga falta explicar los motivos. Además, actualmente existen recursos como las passkeys, que posibilitan prescindir de las contraseñas tradicionales y reforzar la seguridad de acceso de forma sencilla. En cualquier caso, has de ser especialmente cauteloso con la protección de las credenciales que dan acceso a tus cuentas, utilizando claves robustas alfanuméricas que mezclen letras, números y caracteres, por mucho que los bancos apliquen medidas como la autenticación en dos factores (algo que sé: la contraseña, y algo que tengo: un código enviado a mi móvil).
- Ignorar pequeñas señales: la prisa con la que se va habitualmente o una sensación de urgencia inducida pueden hacer que se pasen por alto indicios sospechosos de apariencia irrelevante. Hablamos de pequeñas cosas que chirrían en la manera de dirigirse a nosotros en un mensaje recibido del banco, Hacienda o la compañía telefónica, o de pequeños movimientos en las cuentas que inicialmente no suponen un perjuicio pero que carecerían de sentido, por ejemplo, cargos de importe muy reducido, que por su carácter infinitesimal ni merecería la pena reclamar, o intentos fallidos de verificación, que también servirían como tentativa previa antes de intentar un fraude mayor.
Medidas básicas para proteger tu cuenta bancaria
Para proteger tu cuenta aplica las siguientes medidas elementales:
- Utiliza contraseñas seguras en tus aplicaciones de banca online.
- Revisa periódicamente los movimientos en busca de cualquier actividad sospechosa.
- Haz un uso responsable del móvil, procurando no conectarte a la app bancaria desde redes públicas o introducir tus contraseñas a la vista de terceros.
Como medidas de refuerzo adicionales puedes plantearte:
- No tener tus ahorros en cuentas con recibos domiciliados, ya que una filtración de datos en las compañías que te cobran puede facilitar cargos indebidos o intentos de fraude sobre ese saldo.
- Utilizar una cuenta específica para pagos online.
- Restringir la operativa digital de las tarjetas si nunca haces compras online, o tener una de saldo limitado para operaciones en internet.
Todas estas medidas de seguridad reforzada normalmente pueden configurarse desde la propia app de las entidades. No obstante, ante cualquier duda, estaría la opción de solicitar una cita presencial a través de tu gestor de banca personal para que te las apliquen desde la propia oficina.
Señales de alerta de que tu cuenta puede estar en riesgo
Los indicios de que algo raro puede estar ocurriendo con tus cuentas serían:
- Movimientos desconocidos: cargos, transferencias o retiradas que no reconoces.
- Avisos sospechosos: mensajes, correos o notificaciones que alertan de incidencias con tus cuentas o tarjetas.
- Cambios de contraseña no solicitados: notificaciones de modificación de claves que no has realizado.
- Bloqueos repentinos: accesos denegados o suspensión temporal de la cuenta o la tarjeta sin causa aparente.
Aunque ojo, porque todas estas efectivamente pueden ser señales de alarma reales, pero también señuelos utilizados por los delincuentes para confundirte y conducirte a realizar con urgencia una acción que te lleve a facilitar tus datos, o efectuar una operación determinada con tus cuentas que ellos buscan.
¿Qué hacer si sospechas que tu cuenta bancaria ha sido comprometida?
- Actuar de inmediato: no pospongas la reacción ante cualquier indicio de fraude.
- Contactar con la entidad: informa al banco por los canales oficiales lo antes posible.
- Bloquear accesos: cambia contraseñas y solicita el bloqueo preventivo de la cuenta o tarjetas.
- Documentar lo ocurrido: guarda mensajes, capturas y movimientos para facilitar la reclamación y posibles denuncias.
¿Cómo actuar si acabas de ser víctima de un fraude bancario?
Debes interponer una denuncia a la Policía para dejar constancia de lo ocurrido, algo que no siempre se hace por más que pueda sorprender, al entrar en juego condicionantes como la vergüenza por haber sido engañado y el rechazo a que se enteren los demás.
Sin embargo, denunciar es clave, porque permite:
- Acreditar el fraude ante el banco y ante terceros.
- Facilitar la investigación de los hechos y por tanto la resolución favorable del caso.
- Poder reclamar la devolución de los importes sustraídos.
Para colaborar con la investigación conviene aportar todas las pruebas que puedas recabar, como extractos de movimientos, mensajes recibidos, correos, capturas de pantalla o cualquier otro indicio que ayude a demostrar el engaño.
En los casos de fraudes bancarios las entidades suelen escudarse en que sus sistemas de seguridad no han fallado para no hacerse cargo de las indemnizaciones, pero la jurisprudencia más reciente del Supremo apunta a que deben asumir las cantidades sustraídas en los fraudes digitales, siempre, eso sí, que el cliente no haya actuado con negligencia, considerándose como tal no denunciar inmediatamente lo sucedido.
Además, el importe de las ciberestafas desde el año pasado ya puede deducirse en la declaración de la renta.
Educación financiera y digital en la protección bancaria
Una buena educación financiera ayuda a proteger las cuentas y tarjetas de los intentos de fraude, pero esta debe entenderse en el contexto digital actual, por lo que al final se trata de adoptar una serie de buenas prácticas a la hora de manejarse en el ecosistema de internet de hoy en día.
Todo pasa en último término por ser precavidos con los mensajes que recibimos, y desconfiar de ofertas que nos llegan demasiado bonitas para ser verdad, así como por adoptar unas pautas de seguridad cuando nos conectamos, evitando conexiones inseguras, sitios dudosos o descargas peligrosas.
Y también, por supuesto, ayuda mucho estar bien informado sobre el espectro de amenazas existentes, incluyendo las más recientes, que puedes encontrar en este contenido que publicamos sobre los fraudes financieros más en auge en la actualidad. Igualmente, te recomendamos este otro post sobre cómo saber si estoy siendo estafado para que puedas reconocer las situaciones de fraude que se te puedan presentar.
¿Por qué las urgencias económicas pueden comprometer la seguridad bancaria?
Cuando se atraviesa una emergencia económica todo el foco se pone en solucionarla cuanto antes, lo que incrementa el riesgo de caer en estafas o de revelar información sensible sobre cuentas y tarjetas.
Además, en situaciones de urgencia es más fácil caer en las redes del préstamo informal o directamente fraudulento, donde te reclaman una cantidad previa a modo de supuesta comisión para darte acceso al crédito, para luego desaparecer sin ingresarte nada, y eso todavía teniendo suerte de no caer en estafas peores.
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